Random: Febrero
9
Jung dice que los arquetipos son, al mismo tiempo, imágenes y emociones.
“Se puede hablar de un arquetipo sólo cuando estos dos aspectos son simultáneos. Cuando meramente se tiene la imagen, entonces es sólo una imagen oral de escasa importancia. Pero al estar cargada de emoción, la imagen gana numinosidad (o energía psíquica): se hace dinámica, y de ella han de salir consecuencias de alguna clase.”
Creo que mi consecuencia es el poema.
13
Escribo con poco tiempo y tantos sueños. Es un lunes muy lunes. Mi cabeza divaga entre las sábanas de un mundo posible, y de mundos incompatibles entre sí pero singularmente maravillosos. Hace dos horas que se impuso este nuevo día, yo lo vi nacer. A veces creo que lo damos por sentado, quizás es la rutina o algo dentro de esa categoría que nos da las cualidades inhumanas que nos destinan a no apreciar el milagro de un nuevo día. Pero verdaderamente esas cosas no me importan. Yo vivo como las lombrices, agazapada en una tierra de nadie, en las fangosas oscuridades de mi misma. Y aquí estoy bien. A veces me sonrío, porque me es inconcebible una vida sin gestos.
19
Se van inundando las calles y las personas y las cosas comienzan a vivir en los reflejos de las canaletas. Del otro lado de la lluvia existe un mundo. Los niños hacen dibujitos en el vaho de las ventanas y su otro yo les devuelve el gesto. Las gotas que se desprenden de los árboles, de los techos, de las nubes y de las tejas, vuelven a su origen sin saberlo.
20
Algunas maneras reviven, como los tejados cuando se descubren desde la altitud de un edificio. Allá abajo, en las veredas de mi existencia, veo pequeñas personas que son dramaturgos de mis transcursos. Sonríen, se quejan, despiertan. Algunos son rosas y otros puramente espinas. Trato de imaginar sus pensamientos y sus destinos, pero terminan siendo una procesión de puntos suspensivos. He de encontrar, en un futuro, la vía hacia los campos telepáticos. Tal vez sea simple entonces este teatro cotidiano en el que el cerebro intenta devorar al corazón como un caníbal de los amores.
24
Hambre de anticipación que se cierra en los nudillos,
una veta de la cicatriz,
la parcela oscura que ha heredado la vida.
26
Quizás un día será esencial el retorno. No estoy segura. Ya no puedo pensar más en estas cosas tan gigantes, me trastornan. La ida, la vuelta, la permanencia. Soy tan inquieta, mis palabras, mis pensamientos, mis ideas. Y me frustra mucho más al haber decidido establecer esta existencia pacífica, este balbuceo, esta quietud. Algo me obliga a escapar, me infunde la huida silenciosa.
29
Escribir estas cosas. Los torrentes que escandalizan el revés de las ventanas y que se parecen mucho a mí misma. Estar en la seguridad de este lado y querer traspasar la barrera, allá donde el viento no busca subterfugios. Entender estas texturas del ser y no ser al mismo tiempo, de contemplar bifurcaciones con la misma fascinación que contemplo a las arañas. Este intentar descubrir el idioma oculto de las resonancias. Un pedacito de lluvia, un poco de aquello que había sido. Estos días me recuerdan a un Junio en que todo dolía como la ingesta de agujas…Aún llevo esta sangre a todas partes.























