Cuerpo sutil

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Me adhiero a mí inmaculada, quieta, tenebrosa.
Frágil relámpago en el nombre de la grieta más terrible.
Me adhiero y escribo algunos bordes de hambre o misterio.
Erigida en el singular, en el terreno imaginario de la boca perdida. Voy.
Voy siempre. Me alcanzan los ojos para ir e indagar,
para tomar la semilla como un pequeño monstruo solitario
y hamacarlo en la maternidad de estos brazos vacíos.
Con el peso del mundo en la mano he abierto una puerta y todo es blanco.
Lo posible susurra, tienta y demoniza;
la puerta es un tributo,
un pedazo de pan que abrasa la famélica inquietud
………………………………………….del pecho viviente en demasía.

………………………………………….El llamado repitiendo brevedad me bebe.

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