Encontrarse en la mitología

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“Una cosa que sucede en los mitos es que en el fondo del abismo surge la voz de salvación. El momento más negro es el momento en que el verdadero mensaje de transformación está a punto de suceder. De lo mas oscuro surge la luz.”
J. Campbell en diálogo con Bill Moyers.

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Vida y muerte: Un recorrido de arquetipos en “Las horas”

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Curso de posgrado: Psicología analítica y aplicada

 Monografía

Vida y muerte: Un recorrido de arquetipos en “Las horas

 Ana Belén Cardinali

-Año 2013-

Introducción

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La vida y la muerte son opuestos inherentes a todo ser humano. Punto de partida y punto de final, y entre medio un montón de cotidianos que nos definen y nos dan identidad. Sin embargo, siempre esos dos polos están presentes en las cosas que hacemos, en nuestras elecciones, en nuestras decisiones. Sabemos que nacimos un día específico, sabemos que vamos a morir pero no sabemos cuándo. Y ese no saber es el misterio más profundo de la humanidad y también del psiquismo.

Hablar de la psique de una persona es hablar de aspectos conscientes e inconscientes como opuestos que conforman una totalidad. Estas dos esferas se complementan y compensan. Para Carl Jung el inconsciente es una fuente de conocimiento fundamental, una continuidad estable y constante que abarca lo personal y lo colectivo, a diferencia de la consciencia que es restringida a momentos específicos que son conscientes mientras el resto permanece en el inconsciente, a modo de “flashes de existencia”. Cuando hablamos de contenido del inconsciente personal estamos en el área de los complejos, en cambio, los contenidos del inconsciente colectivo son los arquetipos.

“La existencia psíquica se reconoce sólo por la presencia de contenidos conciencializables. Por lo tanto, sólo cabe hablar de un inconsciente cuando es posible verificar la existencia de contenidos del mismo. Los contenidos de lo inconsciente personal son en lo fundamental los llamados complejos de carga afectiva, que forman parte de la intimidad de la vida anímica. En cambio, a los contenidos de lo inconsciente colectivo los denominamos arquetipos.” (Jung, 1997, pp 10)

¿Qué es un arquetipo? El “arquetipo en sí” es una forma vacía, un molde si se quiere, proveniente del inconciente colectivo e idéntico para todas las culturas y para todos los tiempos. Es entonces algo heredado de este colectivo y funciona como un modo privilegiado de captar el mundo. Cuando pensamos en cómo se hacen accesibles a la conciencia, estamos ya en el terreno de las imágenes arquetípicas.

“A los arquetipos les corresponde en la economía psíquica un papel decisivo, porque son el reflejo de reacciones instintivas, es decir, psíquicamente necesarias en determinadas situaciones, que, esquivando la conciencia, por su disposición congénita a actuar, determinan una conducta, cuyo sentido es una necesidad psíquica, aún cuando racionalmente, vista desde fuera, no siempre parece adecuada. Porque ellas representan o personifican ciertas realidades instintivas de la oscura psique primitiva, de las auténticas, aun cuando invisibles, raíces de la conciencia.” (J.Jacobi, 1976)

En la siguiente monografía realizaré un recorrido de conceptos pertenecientes a la psicología analítica, puntualmente haré referencia y profundizaré en el de la muerte y en el arquetipo de la madre. Considero que son dos polos de un mismo trayecto, es decir lo materno como dador de vida y la muerte como contradicción de dicha vida y como destino universal –destino temido, destino asumido o destino provocado (suicidio)-. El recorrido incorporará ejemplos de la película “The hours”, film del año 2002 que explora tres escenarios diferentes de mujeres que viven distintas épocas y que en sus circunstancias puntuales rozan estos extremos entre madre/vida y muerte.

También podremos ver algunas conceptualizaciones en relación a los complejos y los símbolos. Espero poder transmitir con claridad la complejidad de estos conceptos y que a través de los ejemplos se logre llegar a una síntesis del conocimiento analítico proporcionado y aprendido-aprehendido en este año de cursado.

Recomiendo ver la película antes de leer la monografía para poder tener mayores referencias respecto a lo analizado.

Sinopsis: “Las horas” es la historia de tres mujeres en la búsqueda del sentido de sus vidas. Cada una vive en una época y lugar diferentes, pero están vinculadas entre sí por sus anhelos y sus miedos. Virginia Woolf (Nicole Kidman), en los suburbios de Londres a principio de 1920, inicia su batalla instantáneamente, cuando comienza a escribir su primera novela “Mrs. Dalloway”. Laura Brown (Julianne Moore), una esposa y madre en Los Angeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, está leyendo “Mrs. Dalloway”, novela que encuentra tan reveladora que decide hacer un cambio abrupto en su vida. Clarissa Vaughan (Meryl Streep), una versión contemporánea de la Sra. Dalloway de Woolf, vive en la ciudad de Nueva York en la actualidad y está enamorada de su amigo Richard (Ed Harris), un brillante poeta que está muriendo de SIDA. Las historias de ellas tres interactúan, y finalmente se encuentran en un sorprendente y trascendente momento de compartido reconocimiento.

(Tomado de http://www.labutaca.net/53berlinale/lashoras.htm)

 ¿Con qué se llena La Muerte?

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Decíamos que cuando hablamos de arquetipos en psicología analítica nos referimos a formas heredadas que no tienen contenido; son moldes vacíos que luego serán llenados de acuerdo a las vivencias particulares y siempre en relación a un núcleo central. Teniendo esto en mente me pregunto ¿Con qué se llena la muerte? Históricamente la muerte representa un papel de gran importancia, se ha tomado en consideración en debates filosóficos, poseemos símbolos y rituales para significarla, en todas las culturas y en todas las épocas se tiene una representación de la misma (Osiris, El ángel de la muerte en sus distintas variantes, Seker, Thanatos, etc) personificándola, dándole un nombre y funciones específicas, se ha creado una amplia mitología para dar forma y sentido a uno de los grandes misterios que permanece sin respuestas. Y, aún así, se evita hablar de la muerte porque significa el fin del ser. Esta tendencia a callar, ocultar y disfrazar la muerte es una reacción típica y presente en todos los tiempos. Jung lo incluiría en el ámbito de lo inconciente colectivo…

“….el inconsciente colectivo abarca contenidos que representan el sedimento de los modos típicos de reacción de la humanidad, desde sus orígenes más remotos –sin consideración a diferencias históricas, étnicas o de cualquier otro tipo-, a situaciones como angustia, lucha contra el poder, relaciones de los sexos, de los hijos con los padres, figuras paternas y maternas, actitudes de odio y amor, frente al nacimiento y la muerte, al dominio del principio de la luz y la sombra, etc.” (J. Jacobí 1976, pp 37)

Cuando reflexiono sobre las formas típicas de reacción, me es inevitable dirigirme hacia nuestros rituales funerarios como cultura de Occidente; tradicionalmente encontramos gente vestida de negro, una sala llena de flores, silencio y llanto, condolencias a los familiares, etc. Y parece que dicho ritual ha de seguirse como condición o como paso posterior a la muerte de un familiar o alguien cercano.

Freud planteó la tendencia a la destrucción como un impulso de muerte existente en la psique y posible de mudar a acciones específicas de la vida que pueden ser consideradas como autodestructivas, “la pulsión de muerte” la llamó en su teoría. En Jung, los arquetipos (que muchas veces son equiparados a los instintos) son motivos de naturaleza mitológica o simbolismos de la historia del hombre en general, así como reacciones, en especial de índole intensiva. En el caso del arquetipo de la muerte ya hemos visto que puede ser parte de mitos y en cierta forma responde a un desarrollo que varía de una cultura a la otra pero que también presenta paralelismos. En un artículo muy interesante sobre las representaciones históricas y culturales de la muerte encontré que a pesar de que existen diferencias, la descripción personificada de la muerte (es decir, su imagen o su rostro básico) es universal y que surge esencialmente cuando se comienza a pensar en el significado de la vida. Esto me pareció muy significativo en el sentido de que fue necesario reflexionar sobre el polo opuesto para echar luz sobre su contrario, siendo que inicialmente eran parte de una unidad; en sus primeras interpretaciones la muerte se trataba tan solo de una imagen que venía a ser la representación de una fuerza mayor o “divinidad”

El poder de la entidad arquetípica de la muerte no radica en los muchos nombres dados a la misma. El poder de la presencia de la muerte personificada se encuentra en las energías residentes unidas a la misma, que se han convertido en “energía” en el tiempo con las vibraciones de los pensamientos, meditaciones, evocaciones, oraciones y la fe a través de los millones de impresiones dirigidas a ella.

(…)

Teniendo en cuenta la forma en que la sociedad moderna trata a la muerte -como algo “malo” o “maligno”- es interesante observar que en casi cada uno de los ejemplos anteriores, la muerte sigue siendo en todo momento, un legado de la Conciencia Divina. La muerte es, en principio, la personificación de un aspecto particular de la voluntad divina, desarrollada a partir de una expresión funcional de Dios o la Divinidad que ha evolucionado hasta convertirse en una personalidad relativamente independiente con un carácter distintivo propio.”

(Fragmento de un artículo tomado de maestroviejo.wordpress.com)

Por otro lado, considero que el suicidio es uno de los contenidos que el arquetipo de la muerte podría tomar, la reacción intensiva que Jung atribuye al arquetipo, en este caso sería la aniquilación total de la persona. Biológicamente el cuerpo del ser humano tiende a la destrucción, las células decaen, el funcionamiento orgánico se deteriora y deviene la muerte. Pero a veces ese proceso se acelera voluntariamente a través de conductas autodestructivas y suicidas. Jung plantea en La dinámica de lo Inconsciente, lo siguiente:

“La vida es un curso energético como cualquier otro. Pero todo proceso energético es en principio irreversible y por eso está unívocamente dirigido a una meta y la meta es el estado de quietud. (…) No-querer-vivir es equivalente a no-querer-morir. El devenir y el perecer son la misma curva.” (Jung, 2004)

De acuerdo con Jacobi, la energía psíquica funciona con la posibilidad de ser transformada en su contrario. Cuando una parte del par de opuestos se vacía totalmente (podríamos decir “la vida”), el par contrario se desmorona.

“El movimiento energético ocurre exclusivamente cuando hay un desnivel, una diferencia de potencial, diferencia que se expresa psicológicamente en el par de contrarios. Esto explica también el fenómeno de estancamiento como causa de síntomas neuróticos y complejos, e igualmente a causa del vaciamiento total de una parte, el desmoronamiento del par contrario, fenómeno que puede observarse en toda clase de alteraciones psíquicas, desde la más leve neurosis hasta la completa disociación del individuo, porque en el sentido de la conservación de la energía, a causa de la pérdida de energía, pasa la energía de la conciencia al inconsciente, vivificando sus contenidos –arquetipos, complejos, etc.-, los cuales inician entonces una nueva vida, y al irrumpir en la conciencia pueden ser causa de alteraciones, neurosis y psicosis.” (J. Jacobi; 1983, Pp. 94)

Podemos hablar entonces de una energía que pasa de investir la vida a ser un aporte para el desarrollo de la muerte; esto aplicado a todos los aspectos del cotidiano de un sujeto, no sólo empezaría a ponerse en riesgo sino que buscaría voluntariamente el cortar el hilo que lo sostiene a la vida. Pienso en la frase anterior de Jung y creo que también entra en juego la esencia de la inmortalidad estrechamente relacionada con la negación del fin que inevitablemente llega para todos. Suicidarse es tener control sobre el curso energético de la vida que en algún punto sería agotado en su totalidad. Esto responde al Principio de Enantodromía o Entropía planteado por Jung según el cual la energía psíquica se distribuye en la psique de manera desigual ya que esto genera conflicto entre los opuestos y así tenemos la fuente de la energía que va a investir nuestra vida psíquica. No es posible alcanzar la distribución equitativa entre dos polos ya que no habría motor de movimiento. Pero también representa un peligro desbordarse completamente hacia un polo u otro. La energía en la psiquis tiene una tendencia y una finalidad: la integración y síntesis de elementos psíquicos escindidos.

Por otro lado, planteo que en el funcionamiento general de la actitud hacia la muerte se pueden derivar o sintetizar tres aspectos de la misma: la muerte como destino temido, la muerte como destino asumido y la muerte como destino provocado. En el primer caso, destino temido, se ejercen cotidianamente todas las acciones necesarias para negar la muerte, se establecen líneas de pensamiento del tipo: yo no voy a morirme, los que se mueren son los otros, falta mucho, queda tiempo, etc. ¿Por qué? Porque pensar en un final viene acompañado de grandes cantidades de angustia al reconocer la propia mortalidad y también significa establecer un compromiso certero con la vida que se lleva, las decisiones que se toman y los caminos que se dejan de lado al tomarlas. Este planteo lo traigo desde la corriente filosófica del existencialismo pero me parece que es válida en esta exposición; sin entrar en grandes disertaciones, se puede decir que para el existencialismo el ser es un ser-en-el-mundo, arrojado al mundo en el cual es todos sus posibles. Hay infinitas posibilidades, pero una sola de esas posibilidades es la que está dentro de todas y es la posibilidad de morir. Esto genera angustia en el hombre y para evitarla vive una existencia inauténtica en la cual niega la muerte.

Empezando a tener en cuenta algunos aspectos de la película, me pareció que quien niega la muerte como destino o posibilidad universal es Clarissa. Hay una frase estupenda que le dice Richard a Clarissa: “Sra. Dalloway, siempre haciendo fiestas para cubrir el silencio.” En estos dos personajes tenemos los opuestos. El tema de la fiesta es el disparador, Richard representa la muerte como destino provocado, el suicidio. En un breve diálogo se puede reflejar el sentimiento del absurdo de la vida que muchas veces aparece en el sentimiento del suicida:

-No tienes que ir a la fiesta. –Le dice Clarissa

-Pero todavía tengo que enfrentar las horas. –Responde Richard.

Las horas, el correr del tiempo; para Richard, el correr del tiempo soportando su enfermedad, tolerando su complejo materno en plena acción (complejo que elaboro más adelante). Me manejo bajo la hipótesis de que Richard está bajo el influjo de un complejo materno que se acelera en relación a Clarissa, en quien proyecta aspectos de una madre buena y una madre mala.

Quedaría la muerte como destino asumido. En este sentido creo que el mejor ejemplo es el personaje que crea Virginia Woolf en su novela y también pienso que para ella era la mejor forma de tramitar la muerte y su enfermedad…viviéndola a través de sus personajes. En un principio quiere que su personaje se suicide: “… Se matará por algo que no parezca importante”. Pero luego cambia de opinión: “Iba a matar a mi heroína, pero cambié de opinión. Creo que quizás tenga que matar a otro en su lugar.” Y luego plantea: “Toda la vida de una mujer en un solo día, un solo día. Y en ese día, toda su vida.”

Sintetizando estos aspectos en la estructura del arquetipo…

Hasta aquí tenemos aspectos inherentes al arquetipo de la muerte: De acuerdo con Erich Neumann un arquetipo poseería una estructura interna, la interacción entre una dinámica o componente emocional, una constelación de símbolos y la manifestación en imágenes y en mitos de la humanidad.

Dinámica o componente emocional: Hablaba recién de la energética del arquetipo, aquí encontramos la dinámica: existe un flujo natural de la energía que no se puede revertir y también existe la posibilidad de pasar la energía al par opuesto y –como podría ser en el caso del suicidio- pasar de la conservación de la vida a la destrucción total de la misma. En este sentido, considero que existen estados intermedios de angustia, intentos suicidas y situaciones que corren en el mismo orden (conductas autodestructivas como el consumo de estupefacientes, manejar a altas velocidades, en definitiva, poner la vida en riesgo) en las cuales el aparato psíquico queda completamente avasallado y se llega a controlar ese desborde muy difícilmente. Planteo también que un suicidio consumado sería la consecuencia de un no-control del desborde energético del aparato psíquico.

Constelación de símbolos: Entendemos el símbolo como un elemento del mundo fenoménico que trasciende su propio sentido primario.

Ya mencioné algunos símbolos que pueden corresponderse con este arquetipo: las flores, el  ataúd, el color negro, el esqueleto, los cuervos, la guadaña, la calavera, etc. A través de estas imágenes vemos el arquetipo que de otra manera pasaría desapercibido para la conciencia.

Componente material (imágenes y mitos): Históricamente la muerte se vive y se explica de diversas formas en cada sociedad y cultura. A su vez esa historia se renueva y los mitos la alimentan y sustentan.

Lo maternal o la vida

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En contraposición al arquetipo de la muerte tenemos el arquetipo de la madre, como dadora y sustentadora de vida. Inicialmente podríamos hablar del arquetipo de la Gran Madre, que como tal tiene dos vertientes o funciones: la madre nutricia y la madre devoradora. Estas dos grandes polaridades del arquetipo (a nivel de inconciente colectivo) son fácilmente depositadas en la madre personal. Madre no es sólo bondad y contención, es también abismo y muerte. Así lo expresa Jung en Arquetipos e inconciente colectivo…los rasgos esenciales del arquetipo de la madre son: “lo “materno”, la autoridad mágica de lo femenino, la sabiduría y la altura espiritual que está más allá del entendimiento; lo bondadoso, protector, sustentador, dispensador de crecimiento, fertilidad y alimento; los sitios de la transformación mágica, del renacimiento; el impulso o instinto benéficos; lo secreto, lo oculto, lo sombrío, el abismo, el mundo de los muertos, lo que devora, seduce y envenena, lo que provoca miedo y no permite evasión”.

Ahora bien, si nos centramos a nivel de Inconsciente personal nos encontramos con los complejos, es decir con

“partes que se han separado de la personalidad psíquica, grupos de contenidos psíquicos que se han desunido de la conciencia y funcionan autónoma y arbitrariamente”. (Jacobi, 1976)

Poseen un “elemento nuclear” la mayor parte de las veces inconsciente y autónomo; en el caso del complejo de Richard este elemento sería la madre.

“Es un punto neurálgico, un centro de alteración funcional, el cual, a causa de situaciones externas o internas apropiadas, se torna virulento y puede romper mediante su fuerza el estado de equilibrio psíquico en su totalidad y someter al individuo íntegramente a su influencia. Son siempre lo inacabado en el individuo, es decir, el punto indudablemente débil en todos los sentidos de la palabra. El origen del complejo es con frecuencia un llamado trauma, un shock emocional o algo análogo que encapsula o escinde una parte de la psique.” (Jacobi, 1976)

Pienso lo siguiente: Richard tiene un complejo materno que se acelera en relación a acciones o actitudes de Clarissa claramente maternales (ella está pendiente de que se alimente, lo cuida, controla que tome sus medicamentos, mantiene su autoestima respecto a sus escritos y con el premio por sus poemas, le levanta el ánimo, etc). Él proyecta una madre buena en Clarisa; ella es la luz, es la dadora de vida que reemplazaría a la original, a su madre personal que es vista como una madre abandónica, como madre mala (esto corresponde a la estructura bipolar de un arquetipo, tiene una parte de luz y una parte de oscuridad). En su lucha contra la muerte tiene que contrariar aquello que lo mantiene unido a la vida (“creo que vivo sólo para satisfacerte a ti”). Clarissa como luz pasa a ser la oscuridad, la energética se invierte y Richard, en un ataque, deja entrar la luz (“Necesitaba dejar entrar la luz. Despejé todas las ventanas.”) y luego se suicida arrojándose por la ventana.

Me hace eco el complejo como algo “inacabado”. Más adelante en la película nos enteramos que Laura, la madre de Richard, opta por abandonar a su familia en vez de suicidarse. Y siento que el suicidio de Richard es una forma de concluir con su propio complejo, con el tormento que le produce y con la terrible calidad de vida que le otorga sumado a su enfermedad. Y también pienso que el origen de este complejo (lo traumático) es toda la escena que vemos en la película (la escena homosexual de la madre con su vecina, el abandono, el niño corriendo detrás del auto cuando la madre se va, la destrucción de los juguetes, etc)

¿Cómo se ve el par vida-muerte en la película “Las horas”?

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Principalmente podemos ver el simbolismo. La película comienza con la nota suicida de Virginia Woolf dedicada a su pareja Leonard y mientras se escucha su voz leyéndola, la vemos que introduce piedras en sus bolsillos y se sumerge en el río.

Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices, hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo.

Es muy notable el agua como método para quitarse la vida, simbólicamente hablando: en el suicidio de Virginia y en la escena del hotel con Laura me parecen los dos momentos más importantes. En el primer caso como destructora, en el segundo caso como purificadora. El simbolismo del agua se centra, de acuerdo al diccionario de símbolos de Chevalier, en tres temas: fuente de vida, medio de purificación y centro de regeneración.

“Las aguas, masa indiferenciada, representan la infinidad de lo posible, contienen todo lo virtual, lo informal, el germen de los gérmenes, todas las promesas de desarrollo, pero también todas las amenazas de reabsorción. Sumergirse en las aguas para salir de nuevo sin disolverse en ellas totalmente, salvo por una muerte simbólica, es retornar a las fuentes, recurrir a un inmenso depósito de potencial y extraer de allí una fuerza nueva: fase pasajera de regresión y desintegración que condiciona una fase progresiva de reintegración y regeneración.” (Chevalier, 1986, pp 52)

Me pareció significativo y muy relevante para esta temática tomar este hecho tan simbólico. Venimos de un medio acuático (la placenta) que nos nutre durante nueve meses y nos permite desarrollarnos sin problemas y podríamos decir que nuestro inconsciente es una gran masa de agua de la cual emerge el yo. Elegir morir en el agua de esa manera es también volver al origen, cerrar el ciclo del mismo modo que empezó, como una especie de Uroboros. Además, el río es el símbolo ideal para este caso, todo lo que muere en el río es llevado por sus aguas, y también es el transcurrir de la vida en su máxima potencia. Es como si en esa única escena estuvieran sintetizadas la vida y la muerte.

Pienso al mismo tiempo en las flores, que es también un símbolo recurrente en la película.  Como símbolos su significado depende del tipo de flor, pero se asocian en general con un principio pasivo y con lo espiritual. Al principio mencionaba que están presentes en los ritos fúnebres. Considero que las flores pueden representar la muerte en el sentido de que, extraídas de su raíz, mueren poco a poco, tienen una vida breve. Necesitan permanentemente de un suministro de agua y aún así llegado cierto punto mueren. El agua no puede dar vida a lo que no tiene raíz. El personaje de Laura, por ejemplo, oscila entre dos polos diferentes: un plan de vida y un plan de muerte. Tomo la palabra “plan” ya que en prevención del suicidio, ante una persona con tendencias suicidas, se tiene que evaluar el “plan suicida” en el cual aparecen todos los detalles: hora del acto, si dejarán o no una nota, cómo lo harán, quién los va a encontrar, dónde se quitarán la vida, cuáles serán sus últimas acciones, etc. Similar es lo que realiza Laura cuando va al hotel. En su plan de muerte existe una intolerancia a la vida que lleva, no parece ajustarse a su rol de madre ni a su rol de esposa, ni siquiera parece estar adaptada a su rol de amiga. El malestar encuentra una descarga en la posibilidad del suicidio. Laura busca terminar con algo: la torta, el libro que está leyendo o su vida. En cambio termina eligiendo (como bien explica hacia el final de la película) un “plan de vida”, huye de la situación en la que está y abandona a sus hijos y a su marido. “Era la muerte. Elegí vivir.

Luego tenemos la luz. Cuantas veces habremos escuchado hablar de la “luz al final de túnel” o del “camino de luz” como referentes de un “cielo” o de la divinidad. El simbolismo de la luz está íntimamente ligado a las tinieblas. Podemos citar a Chevalier cuando dice “La luz sucede a las tinieblas…tanto en el orden de la manifestación cósmica como en el de la iluminación interior…luz y tinieblas constituyen una dualidad universal que expresa exactamente la dualidad del yang y el yin. A fin de cuentas se trata de correlativos inseparables, tal como lo figura el yin-yang, donde el yin contiene la huella del yang y recíprocamente.” Tal vez la luz esté siempre puesta sobre la vida, pero imagino que fácilmente puede trasladarse a la muerte. Siempre habrá sombra en algún polo, siempre estaremos más centrados en uno que en otro, sin embargo, donde hay luz podemos ver oscuridad y viceversa. Virginia, por ejemplo, lo hace con sus personajes. Donde hay una vida aparentemente normal y cotidiana se impone un quiebre en el personaje que se mata y por algo sin importancia. Y esta dicotomía luz/oscuridad está clara en la escena de Richard que deja entrar la luz, explicada anteriormente.

El alimento es también importante en esta dinámica vida/muerte. Si no comemos, nos morimos. Si Richard no come, lo avasalla la enfermedad. Clarisa en su actitud maternal lo insta a alimentarse. Lo mismo pasa Con Virginia y Leonard, en una escena al comienzo él trata que ella coma algo porque de igual manera, alimentarse significa mantener el cuerpo sano y no dejar que la enfermedad (su trastorno bipolar) vuelva a aparecer. Este símbolo está ligado profundamente al arquetipo de la madre, aquella que da el sustento. La dadora de vida.

La creación/creatividad está presente en toda la película. No sé si es un símbolo, pero sí es un dato importante. La vida se crea de la conjunción de un óvulo y un espermatozoide. Pero es mucho más que eso. Me da la impresión de que para crear una vida se lleva a cabo una especie de combinación alquímica, y pasa lo mismo en la creación y creatividad. Para que eso creado no muera tiene que tener todos los ingredientes necesarios: pienso en el libro para Richard; en la creación de una fiesta para Clarisa; en la creación del libro de Virginia; en la creación de una familia perfecta para Dan; en la creación de hijos para completar su familia en Kitty, etc. ¿Será que el propósito fundamental de la vida es la creación? Dice Chevalier que la creación “simboliza el fin del caos por la entrada en el universo de una cierta forma, de un orden, de una jerarquía (…) La invención es la percepción de un orden nuevo, de nuevas relaciones entre términos diferentes; la creación, la colocación de este orden por una energía.” Si lo pensamos desde la religión, Dios creó el mundo y de ahí empezó a organizar…separó la luz de la oscuridad, dividió el día y la noche, designó mares y tierras, etc. Considero que la creación es este acto que organiza y tranquiliza, sabiamente se puede llevar a términos terapéuticos: una vez que el paciente logró dar un orden al conflicto o a aquello que le perturba, que logra identificar qué es cada cosa y sacudir el caos, puede empezar a crear algo nuevo. Pero siempre es necesario previamente descartar todo aquello que ya no sirve al funcionamiento psíquico. Como decía al principio de la monografía, hablar de la psique es hablar de una totalidad, de aspectos conscientes e inconscientes. A veces lo inconsciente emerge y es necesario reacomodarse; estos movimientos son sucesivos, no hay quietud ni estabilidad, es constante movimiento. Lo más saludable para la psique es este movimiento de destrucción y creación. Entonces ¿Podemos decir que siempre es necesaria una dosis de vida y muerte? Sí, de muerte simbólica, de aspectos que ya no hacen a la personalidad, es necesario, como el Ave Fénix hacer cenizas y renacer (cosa que creo que hace Laura en la película. Es muy criticable que abandone a su hijo, pero creo que la actitud que tuvo apunta a esto que explico aquí).

Por último, y muy relacionado con un renacer, tenemos la imagen de cada historia de un  despertar. Mircea Eliade en su libro “Mito y realidad” (1994; pp 134) relaciona el sueño con la muerte:

“En la mitología griega, Sueño y Muerte, Hypnos y Thanatos, son dos hermanos gemelos. Recordemos que también para los judíos, al menos a partir de los tiempos posteriores al exilio, la muerte era comparable al sueño (…) Desde el momento que Hypnos es el hermano de Thanatos, se comprende por qué, tanto en Grecia como en la India y en el gnosticismo, la acción de despertarse tenía una significación soteriológica (en el sentido amplio del término).”

Todos los días, volvemos del sueño (del mundo inconsciente) y enfrentamos la vida. Y en esta película tiene aún más potencial, ya que estas mujeres despiertan en sus lechos.

“Símbolo de la regeneración en el sueño y el amor, es también el lugar de la muerte. El lecho del nacimiento, el tálamo conyugal, el lecho funerario son objeto de todos los cuidados y de una especie de veneración: centro sagrado de los misterios de la vida, de la vida en cuanto estado fundamental, no en sus grados más desarrollados.” (Chevalier, 1986, pp 633)

Así, en este símbolo nuevamente se enlazan la vida y la muerte como opuestos inseparables. Considero que el análisis puede seguir hasta el infinito, ya que esta película aporta muchos elementos para que así sea. Por el momento creo que he tomado los que aparecen con más peso y en estrecha relación con la temática tratada.

Conclusiones

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Si nos dirigimos momentáneamente a la alquimia podemos citar el principio de correspondencia del Kybalión: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Como es adentro es afuera. Como está tu interior está tu mundo físico, tu exterior. Considero que los suicidios no están separados de la sociedad en la cual se consuman. Existen numerosas investigaciones acerca de los factores intervinientes, ya Emile Durkheim planteó la íntima relación entre el suicidio y la anomia. Una sociedad caótica, sin reglas o con reglas confusas, sociedades que son caldo de cultivo para las injusticias, son más propensas a generar una reacción suicida en sus ciudadanos. Para determinar la gravedad de la ideación suicida en una persona se analiza el “Plan suicida”, es decir, aquel paso a paso detallado del acto: lugar, fecha, hora, nota de despedida, medio a utilizar, etc. Mientras más detalles posea ese plan, más grave es el caso. La idea empieza a concretizarse en acciones específicas. Creo que, en este sentido, la sociedad no aporta elementos para que ese plan suicida, de muerte, se convierta en un posible plan de vida. La función del suicidio sería entonces señalar estos malestares. Lamentablemente son pocos los suicidios que llegan a conocimiento público (porque se esconde, a nivel mediático el suicidio “no vende”, a nivel social nadie quiere reconocer la muerte pues ya vimos que sería reconocer la propia mortalidad y todo lo que con ello viene aparejado) y así seguimos todos en la ignorancia total de la problemática. Me resulta importante poder incluir en espacios terapéuticos la posibilidad de hablar abiertamente de estos temas, de permitir el lugar a la palabra y al sentimiento sobre la muerte, a despejar el caldo de cultivo mental para las conductas autodestructivas. Ya hablé también del aspecto terapéutico de la muerte, desde el punto de vista de un permitir que ciertas cosas mueran para que otras salgan a la luz. Creo que vivimos en constante relación con estos dos polos. Imagino en nuestro interior un pequeño depósito de cenizas de todas las situaciones que no fueron, de las que fueron y se terminaron, de lo planeado y no concretizado. Y también imagino una apertura hacia la novedad, hacia el renacer, hacia la creación. Polos opuestos que reconocidos y en libre interacción dinámica podrían ser un alimento positivo en cada ser humano. Tal como lo dijo Jung en Dinámica del inconsciente (pp 407)

“Así como la trayectoria del proyectil termina en el objetivo, así también la vida termina en la muerte, que a su vez es el objetivo de toda vida. Incluso el ascenso y el punto culminante de ésta son sólo etapas encaminadas a alcanzar un fin, a saber, la muerte. Esta fórmula paradójica no es más que la conclusión lógica de la perseverancia y de la firme resolución de la vida en la consecución de sus fines…Al ascenso de la vida le concedemos un objetivo y un sentido; ¿por qué no al descenso? El nacimiento del hombre está preñado de significado; ¿por qué no la muerte? El joven es preparado durante veinte o más años para el desarrollo completo de su existencia individual; ¿por qué no ha de prepararse luego otros veinte o más para su final? Lo que se ha conseguido al llegar al punto culminante es evidente; ahora bien, ¿qué se consigue con la muerte?”

Y también lo dijo Virginia Woolf en la película (que podemos adaptar a esta conclusión). “Alguien tiene que morir para que el resto de nosotros valore más la vida. Es contraste.” Y también algo tiene que morir dentro para permitir el desarrollo de nuevos aspectos mejores y que respondan al proceso de maduración de todo individuo.

Espero haber sido clara con mis exposiciones y haber logrado transmitir mis puntos de vista y la hermosa teoría psicológica Junguiana.

Bibliografía

  • Jung, C.G. (1997) Arquetipos e inconsciente colectivo. Editorial Paidós , Psicología profunda. 6ta edición. España.
  • Jung, C.G. (2004) La dinámica de lo inconsciente. O.C. Volumen 8. Ed. Trotta. España.
  • Eliade, M. (1994) Mito y realidad. Editorial Labor, Colombia.
  • Neumann, E. (2009) La gran madre. Una fenomenología de las creaciones femeninas inconcientes. Editorial Trotta. España.
  • Chevalier, J. (1986) Diccionario de los símbolos. España.
  • Jacobi, J. (1976) La psicología de C.G.Jung. 3ra edición. Editorial Espasa-Calpe. España.
  • Jacobi, J. (1983) Complejo, arquetipo y símbolo en la psicología de C.G.Jung. Fondo de cultura económica. México.
  • http://maestroviejo.wordpress.com/2013/05/19/representaciones-historicas-y-culturales-de-la-muerte/

Trabajo presentado en el I Congreso internacional de Psicología y IV congreso Nacional de Psicología. “Ciencia y profesión”.

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Travesías

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Voy a tocar el mundo.

Voy a sentir la tierra latir en mis venas como un violín herido, la tomaré en mis brazos, criatura viva, para llenarla de luces y pulsos, para reconocerla habitada antiguamente por sustancias eufóricas como el amor y el silencio.

Voy a cerrar los ojos, plena. Taciturna y pura como el color blanco, doblegada a las canciones tejidas por los niños en el mar. Tiraré del hilo que hace nacer la risa y dejaré que el cuerpo ría como un poeta trastornado, que las vértebras se posean por el vaivén romántico de las ramas, que el calambre asalte el estómago y le otorgue el dolor de los que saben vivir.

Soy mujer y voy a tocar el mundo, su costilla, sus barajas y lúdicas costumbres, sus tribus y sus calles de asfalto, sus cumbres más ruidosas y su sexo silencioso. Seré las espigas seseantes de los campos, testigo de los trabajadores de sol a sol. Urdiré las corrientes profundas del océano, nombrando cada uno de los amantes anfibios que hipnotizan las sirenas. Seré todo aquello que la naturaleza requiera para abrazarse a la luz.

Voy a acariciar las manos del mundo con mi boca, voy a darle palabras, magia, embrujo. Voy a saciar la sed desnuda de los quietos hasta agotar mis huesos, y aún seguiré, un poco más allá de las cavernas donde muere el atardecer, incesante.

Día por día, pétalos del deseo, me dejaré transcurrir. Mis pedazos se marchitarán en todos los suelos y harán nacer nuevas raíces en la alquimia del viento y la soledad. Voy a dejar mi corazón eternamente en todos los ojos, hasta convertirlo en metales, caracolas, suspiros, ventanas y orgasmos. Voy a andar la tierra como un útero gestante, como una pequeña tormenta.

Voy a dejar que el mundo me toque y me transforme, irremediable.

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